Metodología

Ejercer la innovación supone aprender para el futuro. Aprendemos a innovar modificando nuestra forma de pensar.

El proceso formativo es un fenómeno de desestabilización de ciertos principios para, descubriendo otros de la mano de un facilitador, ser capaces de enfocar los problemas de siempre con otras visiones y, en consecuencia, capacitarse para ejercer posteriormente una acción diferente. Aprendemos reinterpretando nuestra experiencia, a la luz de nuevos conceptos.

Las capacidades para innovar en una organización están, por lo tanto, soportadas sobre una serie de capacidades de las personas, que han de desarrollarse y exteriorizarse en un espacio o cultura de innovación.
El aprendizaje requiere de una combinación inteligente de unas actividades prácticas con el soporte de una sólida teoría, aplicada ambas a la acción personal de cada persona.

El foco son las personas y por tanto, la diversidad de situaciones y personas el punto de arranque desde el que diseñamos y facilitamos experiencias de aprendizaje con los nuevos conceptos que queremos que incorporen a su práctica.